sábado, octubre 28, 2006

Otra historia más en una gran cuidad

- ¡Hola Pepe! ¿Qué tal? Cuanto tiempo sin verte ¿Que te cuentas? – Dijo Francisca con falsa sonrisa y una mueca de desagrado al ver a su antiguo compañero de clases.

- ¡Hombre Francisca! ¿Qué Pahá? Po uzó yo aquí que he estao unos dia fuhera en Curduba de excursión con los compadres.

- Francisca necesito unos segundos para poder traducir las “palabras” de su amigo y dijo a continuación: - Bueno y cuéntame ¿Qué has ido a hacer a Codota?

- Po ehke fui con unos colegas de viaje culturá, pa vé la mezquita y arguna cozilla má. No lo pazamo bien ahí con las colunilla y lo acastillo.

Francisca no podía contener su gesto de sorpresa, conoció bien a Pepe cuando de niña vivía en el pueblo de Alfarnatejo, lugar que por cierto odiaba. Ella sabía bien que Pepe no era capaz ni de contar hasta tres sin equivocarse ¡Y ahora hacía viajes culturales! Eso era algo que para ella era impensable. – Bueno pero aparte de viaje cultural ¿hicisteis algo más?

- Weno pozí tambié estuvimo en un bá to barato comiendo y no fuimo de botellón a un parque de esto que hay en mita de la ciudá. Y weno ma cozilla

Eso ya se amoldaba más a lo que francisca recordaba de Pepe, un bruto de pueblo. Aún recordaba como su padre le daba clases cuando salía de trabajar del ayuntamiento y como este pasaba más tiempo con ese bruto tonto que con su propia hija.

- ¿Bueno y tu padre como esta? – Preguntó Pepe

Pues no lo veo desde hace un par de años, cuando lo volvieron a destinar y volvimos a la ciudad nos peleamos y cada uno tiro por su lado. Desde entonces no he vuelto a hablar con él.

- ¿Y como ha zio ezo? Vozotró o llevavai bien.

- Pues fue un asunto de herencias. - Pero ella mentía ya lo empezó a odiar a los 14 años cuando su padre la obligó a irse con él al pueblo cuando el aprobó las oposiciones de tesorero municipal, obligándola a abandonar la cuidad donde creció.

- Vaya cuanto lo ziento schiquilla. Bueno a ve zi er tiempo o arrejuntá otra vé.

- No lo creo fue una pelea bastante fuerte – decía ella con los ojos húmedos, recordando lo injusta que había sido ella con su padre.

- ¿Y que e de tu vida niña? – dijoPepe

- Pues trabajo en supermercado de cajera – dijo frustrada -¿Y tu Pepe a que te dedicas? – pregunto Francisca con aire de superioridad intuyendo que Pepe tendría un trabajo aún peor que el suyo.

- Pue zoy ingeniero agronomo en er pueblo. La claze de tu padre me ayudaron muscho pa entrá en la univerzidá. Y alli voy tirando con una mujé y un schiquillo. En fin predona Francisca pero tengo que dejarte, que pierdo er autobú par pueblo.

- Adios Pepe te deseo lo mejor – dijo rencorosa y llena de envidia.

- Adio Francisca, te dezeo lo mimo.

Francisca se quedo de pie mirándole y mientras Pepe se alejaba se dio la vuelta y le guiñó con uno de sus ojos azules, y entonces ella recordó porque le beso aquel día de abril.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Oye, el Pepe ese encajaría en el grupo, hace los mismos viajes que nosotros ;)

Saludos!

Caminante dijo...

Oye a ver si ese que aprobó las oposiciones me puede echar una manilla con los temarios.

Miguel Ángel García Bautista dijo...

Como persona que ha trabajado estos dos últimos años en pueblos de la Axarquía (de hecho estuveen Alfarnatejo jeje) quiero darte las gracias por esta lanza "rompía" en favor de la gente de pueblo. Ole tuh güevo, compare!

duyulini dijo...

Me temo que sí que entendemos demasiado bien ese último comentario, glaurung. Hay sablazos que perduran en la memoria, ¿verdad?

Claro que para el Pepe resultaría un poco triste sacarse ingeniería agrónoma para terminar poniendo jarras en un bar de Coín, ¿no?